La Organización Mundial de la Salud Animal, OIE, con sede en París, Francia, declaró la semana pasada a Colombia como país libre de fiebre aftosa con vacunación. Este reconocimiento oficial de la OIE, organismo intergubernamental con 174 países miembros encargado de velar por la sanidad en todo el planeta, se erige por sí mismo en un logro internacional sin precedentes para Colombia, afectado desde los años 50 por una de las enfermedades más contagiosas del mundo animal, origen de enormes pérdidas económicas para la ganadería nacional, y por tanto, para la producción y la exportación de carne, leche y sus derivados.
La certificación de la OIE es el resultado de una paciente labor, que sin prisa y sin pausa adelantan de forma conjunta y sistemática entidades públicas y privadas del sector agropecuario, especialmente desde la expedición de la Ley 395 de 1997, que declaró de interés social nacional la erradicación de la fiebre aftosa en todo el territorio nacional, y cimentó desde entonces la concertación de la erradicación de la aftosa como política de Estado.
El complejo proceso de programación e implementación de la vacunación masiva bianual en ciclos programados del hato ganadero, calculado en 25 millones de cabezas, se perfecciona en todo el país en forma coordinada por medio de una estrecha alianza público-privada compuesta por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), y por la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, gremio cúpula de la ganadería colombiana.
Esta industriosa política de vacunación es la resultante de una inversión cercana a los 225 millones de dólares orientada a la erradicación de la aftosa en Colombia, cuyos recursos provienen, según la Ley 89 de 1993, del aporte que hacen los ganaderos al Fondo Nacional del Ganado.
Colombia cumple así con lo previsto en el Plan Hemisférico de Erradicación de Fiebre Aftosa adoptado en marzo del 2004 en la Conferencia temática realizada en Houston, Texas, el cual establece como fecha límite el año 2009 para la erradicación de esta enfermedad.
El Plan de Acción de Erradicación de la Fiebre Aftosa de las Américas considera que, pese a los avances logrados en los últimos años, subsisten algunas áreas de la región de endemismo de la fiebre aftosa.
Entre ellas, el Plan destaca los territorios fronterizos de Argentina, Bolivia y Paraguay, y las zonas de frontera de Ecuador y Venezuela. Esta situación de presencia endémica de la enfermedad en la subregión andina nos obliga a mantener las faenas de vacunación, inspección, vigilancia y control, con especial énfasis en estas áreas para garantizar el mantenimiento del estatus sanitario nacional -libre de aftosa con vacunación-, lo cual incluye, de ser el caso, restricciones a la circulación de animales y controles sanitarios en las regiones de frontera.
La certificación de la OIE nos abre las puertas de par en par al comercio internacional de productos cárnicos de origen bovino, y por supuesto, a la agroindustria de productos lácteos y derivados, que salvo en los países vecinos, y particularmente en Venezuela, son objeto de restricciones comerciales por motivos sanitarios, que habitualmente se transforman en barreras comerciales encubiertas a nuestras exportaciones.
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